Pandemia y Sonrisales Anónimos.
Sergio Capurro Álvarez.
Anna Donner, Montevideo, 1966 es una poeta y narradora de suma importancia para la actualidad. Es docente, analista de sistemas y artista plástica; cuenta con gran cantidad de publicaciones, tanto colectivas como individuales. Su novela La cáscara, llama la atención por su concisión y expresión narrativa. Es una obra que nos invita a leerla de corrido, sin que podamos despegarnos del texto.
Combina, de forma audaz y equilibrada, el conflicto de la protagonista, cuya idea de mujer sufre una fuerte crisis con los conflictos del mundo moderno, tamizado por los estragos del Covid-19.
Laura se ha quedado en el pasado. Sufre por un amor de adolescencia que le ha consumido toda su juventud y desea reinventarse. Descubre, muy pronto, que la “cáscara” es un gran engaño. No sirve de nada cambiar la apariencia, aunque ese cambio se acompañe con puntos de vista diferentes. La esencia de una persona permanece inalterada y los cambios forzados arrastran problemas que no teníamos previstos.
Frente al desorden cósmico que genera la pandemia y la opacidad del sol surge el descontrol social y el reinado del pensamiento mítico; nuevas formas de organización en medio del caos. Laura, mujer entrada en años, descubre el cadáver de una hermosa joven; y se lo apropia. La tarea del cirujano es trasplantarla a la nueva imagen. Laura cambia de identidad y es la sospecha del barrio. Laura piensa que puede lidiar con su nueva identidad pero, de forma constante, va acumulando nuevos conflictos que debe resolver. Nuestro mundo actual cree que un cambio de imagen es lo que se precisa para mejorar el planeta. Donner, con esta novela, nos demuestra que es una falsedad más. Los cambios de imagen, que no van a la raíz del problema, son pura fachada que solo consiguen agravar los problemas existentes.
En medio de una sociedad en constante crisis de valores como la actual, los cambios de imagen acarrean la imposición de nuevas formas de dominio y constituyen una amenaza para los valores de convivencia. Figuras mediáticas, que ofrecen salvación mediante efectos comunicativos como la sonrisa o “actitudes positivas” dan forma a verdaderas “cáscaras” que imponen formas violentas.
Esa violencia es la que da un vuelco inesperado para Laura sobre el final de la novela. Las decisiones que la protagonista tomó la alcanzaron pese a su esfuerzo de transfiguración. Lo mismo ocurre en el plano colectivo. Nadie puede escapar a los desafíos de una comunidad; y ese destino impacta en todos los individuos de manera distinta, y a partir de la “nueva normalidad” esas vidas no serán las mismas.
La cáscara es una novela de nuestro tiempo. Refleja las angustias propias que nos aquejan. Está narrada de tal forma que no nos permite olvidar quiénes somos y cómo nuestras decisiones son parte de nuestra biografía. Nos encontramos con una narradora que ha sabido encontrar un estilo propio, que maneja técnicas narrativas que atrapan al lector sin abrumarlo.
Las descripciones de lugar y personajes son adecuados, permiten que el lector se construya una imagen de los mismos y que pueda seguir la acción sin enredarse en la narración. Los diálogos, por su parte, están en relación con el momento narrativo planteado. Son acertados y enuncian lo justo para que la acción continúe sin tropiezos.
Estamos en presencia de una narradora dueña de un estilo propio, de prosa atrapante y temas originales cuya actualidad nos inquieta permanentemente. Sin duda alguna, seguirá cautivándonos con sus ficciones.

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